Que bello es ser católico!

No fue sin un poco de ansiedad que aborde mi carro para viajar tres horas hacia el sitio de la protesta al frente del  Museo Metropolitano de la ciudad de Nueva York.  Y aun  pensando que probablemente unas cuantas personas aparecerían; yo estaba decidido a  asistir. Estaríamos protestando  la exhibición llamada:”Cuerpos Celestiales: La moda de la Imaginación Católica”

Los católicos a nivel nacional han estado indignados acerca de esta exhibición que mezcla los símbolos sagrados con la vestimenta moderna indecente. La protesta fue organizada por la Sociedad Americana para la defensa de la Tradición la Familia y la Propiedad y la campaña de AMERICA NECESITA A FATIMA.  Al encontrarme al frente de la inmensa y majestuosa fachada del museo metropolitano, deseaba solo lo mejor. Era un lindo día y había mucha gente en las calles. La ubicación de la protesta no puedo haber sido mejor.  La ancha escalera al frente del edificio era como un inmenso anfiteatro  para nosotros.. Nuestras voces y efectos musicales tropezarían en los edificios adyacentes y generarían un efecto de sonido excelente.

La policía ayudo a crear barricadas para asegurar de que el tráfico de personas en el andén no fuera impedido y para apartar a los contra protestantes. Habíamos llegado temprano. No había nadie allí cuando empezamos a vaciar nuestro vehículo.  Entonces un desconocido se acerco y se identifico como participante de la protesta. De repente la actividad se incremento y  muchas personas empezaron a llegar de todas partes. No recuerdo cuando empezó el evento. Solo recuerdo que la gente se empezó a congregar en el lugar indicado. Las banderas y las placas se distribuyeron. Las pancartas se levantaron. La bandera Americana se levanto y la estatua de Nuestra Señora de Fátima apareció bajo la aclamación de la multitud; y bajo el acompañamiento de los tambores y la música- la protesta empezó.

Qué gran protesta fue! La multitud se acrecentó y llego a un numero de más o menos 600 católicos orantes; la gran mayoria de ellos de New York. Ellos fueron motivados por el evento!. La policía continuo expandiendo las barricadas hasta que  el lazo abarco el bloque entero!. Todos en la protesta se sentían indignados de la ofensa hacia Nuestra Santísima Virgen y rezaban y cantaban y protestaban  en voz alta!  La energía era contagiosa y  pude ver a algunos en las escaleras uniéndose al rezo del santo rosario!

Al analizar la composición de los protestantes, note que había muchos amigos que habían viajado una larga distancia para estar allí. Otros organizaron viajes con carros cargados de personas. Vi algunos buses que llegaron de Pensilvania  y de Boston . Así como también  buses escolares llenos de niños que se unían alegremente a la protesta!. Muchos hicieron grandes sacrificios para estar allí.

Los andenes y escaleras estaban llenos de personas que estaban asombradas ante semejante espectáculo! A veces parecían como un mar de teléfonos levantados tomando fotos para ser compartidas al instante en  las redes sociales. Pude sentir de que las personas vieron de que esta protesta era asunto serio. Éramos algo que se debía reconocer!.  Aquellos que se enojaron por la protesta estaban preocupados.  Aquellos que  trataron de ser  indiferentes escondían una cierta apatía, pero hubo otros que -secretamente aman a Nuestra Señora- y  que al verse consolados con nuestra presencia… se unieron a la protesta!

! Qué bien se siente ser católico nuevamente!. Fue el comentario de una señora que sumarizo el sentimiento de la protesta. Los protestantes eran personas que se sentían orgullosas  de tener la oportunidad de defender a Nuestra Señora.  Sentíamos una gran alegría por permitírsenos ser nosotros mismos sin las correcciones políticas establecidas. Era como si un gran peso se hubiera removido de nuestros hombros.

El orgullo de ser católico tenía un efecto unificante y electrificante en los protestantes.

El tiempo paso lentamente durante la hora y media de reparación, protesta y oración. Parecía larga el momento, pero todos saboreamos la instancia; la oportunidad de estar allí.  Al final, la gran mayoria se fueron quedando a conversar y a compartir su  experiencia personal y a disfrutar de los últimos momentos de estar juntos. Lo que yo vi en el Museo Metropolitano fue  mucho más de lo que yo esperaba.  Me impresiono la militancia católica en acción; la militancia a la que todos estamos llamados por el sacramento de la confirmación.

Ciertamente , nos sentimos bien  de ser católicos nuevamente  y la escena despertó en mi una esperanza real hacia el futuro.

(Historia escrita en Ingles para THE AMERICAN TFP  por  John Horvat II June 12, 2018  Traducida al Español por OB 11/30/2018)

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